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| 20.08.2011 | Comparativas |
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En el Alpen Master 2011 se mantiene el funcionamiento que se ha utilizado en las anteriores ediciones. En él participan 20 motos, que se dividen en cinco grupos. Cada grupo se corresponde con un segmento, turismo, trail y polivalentes, pero hay una novedad, ya que las deportivas son sustituidas por las retro. Para formar dichos grupos se eligen las motos teniendo en cuenta que sean modelos nuevos, que representen al segmento al que pertenecen y que no hayan participado en ediciones anteriores.
Desde que pasó por nuestra redacción la Tiger de 800 cc ha demostrado ser muy polivalente. Ahora en este Master ha vuelto a brillar, ya que tiene unas características idóneas para subir los retorcidos puertos de la prueba. La postura es cómoda y pronto te sientes integrado con la Triumph. Se mueve muy bien, a pesar de no ser tan ligera como otras trail medias. El chasis y las suspensiones forman un rígido conjunto, muy eficaz en carreteras lisas, pero que cede algo terreno en las de peor asfalto. Como sucede con los otros tricilíndricos de la marca, éste tiene par siempre que lo necesites, desde muy abajo. No es tan potente, pero en la vida real no echas en falta más CV. La Tiger se ha quedado a ocho puntos de pasar a la final, que ha perdido en comportamiento dinámico. Los cinco kg menos y el buen comportamiento de su rival austriaca han sido los culpables, pero es cierto que en confort y uso diario la moto inglesa ha sido la mejor de las cuatro. También pierde un poco por las prestaciones máximas de su propulsor, pero si tuviese que pasar otra moto más a la final sin duda sería esta trail.
La curiosa Crossrunner era una moto muy esperada en los Alpes y es que su planteamiento es muy válido para este fin. Su posición es adecuada, aunque hay que acostumbrarse a los estribos retrasados, procedentes de la VFR. Con ésta comparte prácticamente todo, de modo que las virtudes y los defectos de la sport-turismo están presentes en el nuevo modelo de Honda. Así el chasis es noble de reacciones y las suspensiones cómodas a ritmos medios. Cuando aumentas la velocidad parecía un poco más lenta de reacciones y las suspensiones no soportan tan bien el peso en fuertes apoyos o baches muy pronunciados. A pesar de estar bien diseñada se notan sus kilos. Los frenos con ABS ofrecen un buen compromiso entre potencia, tacto y efectividad. Otro punto donde destaca es en la motricidad y buen tacto del V4 en bajos y medios, aunque aquí no destaque especialmente por su potencia. De hecho ha sido en las recuperaciones donde más puntos ha perdido (ha sido la más floja en el apartado de motor). Tampoco han ayudado las valoraciones de las suspensiones.
La Dorsoduro creció este invierno hasta los 1.200 cc, gracias a la creación de un nuevo motor. El reciente modelo destaca también por la utilización de una electrónica de última generación, con ABS y control de tracción. Ambos sistemas funcionan de maravilla y es que puedes frenar y acelerar al límite sin problemas. El motor tiene, como es habitual, tres curvas de gestión, aunque en modo «sport» es un poco abrupto, en las primeras aperturas saliendo de las curvas lentas. Lo bueno es que tienes fe ciega en este rápido control de tracción, regulable en tres posiciones, y es posible explotar los más de 120 CV reales que el bicilíndrico es capaz de rendir. En la posición turismo es suave y dócil, si bien los consumos son un poco altos. La parte ciclo tiene una chasis mixto y unas suspensiones Sachs, pero en la práctica el tarado de la horquilla le quita precisión a la dirección. En uso diario ha cedido unos puntos importantes en capacidad de carga, mientras que en confort han sido la protección aerodinámica y la comodidad del pasajero los apartados que le han restado más frente a sus rivales
















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